Si le preguntas a cualquier norteño qué es una polka, te va a decir que es una pieza bailable que se toca con acordeón en los bailes. Y tiene razón. Pero lo que casi nadie sabe es que la polka nació a más de 9,000 kilómetros de Monterrey, en un pueblo de Bohemia que hoy es parte de la República Checa. La historia de cómo llegó al norte de México es una de las más interesantes de la música latinoamericana.

Los inmigrantes que trajeron la música

A mediados del siglo XIX, oleadas de inmigrantes checos, alemanes y polacos llegaron al sur de Texas y al noreste de México buscando tierras baratas para cultivar. Trajeron sus costumbres, su cerveza y su música. Entre los instrumentos que cargaban venía el acordeón, que en Europa ya era popular en fiestas y reuniones. Estos inmigrantes se asentaron en pueblos como New Braunfels y Fredericksburg en Texas, y poco a poco su influencia cruzó el Río Bravo.

La polka, que en Europa era un baile de salón elegante con compás de 2/4, empezó a mezclarse con los ritmos que ya existían en la región: el huapango, el son y las canciones rancheras. Los músicos mexicanos la adoptaron, le cambiaron el sabor y la hicieron suya.

Desde Chihuahua explican el origen y la pasión por la polka norteña en México.

La fusión que creó el norteño

Para finales del siglo XIX, la polka ya no sonaba igual que en Praga. Los acordeonistas del norte le metieron bajo sexto, le agregaron letras en español sobre la vida del campo, el amor y la frontera. El ritmo se aceleró, el fuelle se volvió más agresivo, y nació algo completamente nuevo: la polka norteña.

Narciso Martínez, conocido como "El Huracán del Valle", fue uno de los primeros en grabar estas polkas fusionadas en los años 1930. Su estilo sentó las bases para todo lo que vino después. Después llegaron Santiago Jiménez y su hijo Flaco Jiménez, que llevaron la polka norteña a escenarios internacionales sin perder la esencia.

Polkas que todo acordeonista debe conocer

"Las Margaritas" de Ramón Ayala es quizás la polka norteña más famosa de la historia. "Viva Seguin" de Santiago Jiménez es un clásico de los clásicos. "Polka de los Pajaritos" la conoce hasta tu abuela. Y "El Sube y Baja" de Los Tigres del Norte demostró que la polka podía funcionar en el contexto del corrido moderno.

Cada una de estas piezas tiene raíces en aquella polka bohemia que cruzó el océano, pero ya son completamente mexicanas. El compás de 2/4 sigue ahí, la estructura de partes A y B sigue ahí, pero el alma es del norte.

La polka hoy

Hoy la polka norteña sigue viva en los bailes de pueblo, en las quinceañeras, en las tocadas de fin de semana. Grupos como Intocable y Los Tucanes de Tijuana la siguen incluyendo en sus sets. Y cada vez que un chamaco agarra un acordeón y toca su primera polka, está continuando una tradición que empezó hace casi dos siglos en un pueblo checo que jamás imaginó que su música terminaría sonando en las calles de Nuevo León.